En el pequeño Ecuador se ha congregado una fantástica diversidad biológica, entre las mayores del mundo. En un batir de alas, se puede subir de la exuberante selva amazónica a las altas cumbres nevadas de los Andes, atravesar los serenos páramos y descender a playas de arena dorada. En el trayecto es posible refrescarse en sus ríos o en las turquesas aguas del Pacífico al son de una marimba o del coro metálico de las oropéndolas.

La amable gente del Ecuador vive en este entorno natural extraordinario, lo cual es un privilegio, pero también conlleva responsabilidades. Asumirlas ha significado el establecimiento de áreas naturales protegidas: parques nacionales, reservas ecológicas, reservas marinas y demás categorías creadas para el efecto.

La diversidad biológica y cultural, la relativa cercanía de sus diferentes áreas y la facilidad de acceso a gran parte de sus atractivos lo convierten en un destino inigualable para el turismo de naturaleza nacional e internacional. Y a pesar de esta accesibilidad, el viajero encontrará aún la magia que solo los lugares poco explorados conservan.

El turista podrá concentrarse en una sola de las vastas áreas existentes y vivirla a fondo. Si se decide por el Cuyabeno, por ejemplo, conocerá tres nacionalidades indígenas, inmensos bosques tropicales, laberintos de ríos y lagunas, y especies de flora y fauna para una vida entera de observación.

O podrá, en cambio, armar un itinerario por varias reservas que en pocos días lo lleve de las playas inalteradas de Machalilla, a escalar los glaciares andinos del CotopaxiAntisana o Chimborazo, y descender por los serpenteantes ríos de cualquiera de las reservas amazónicas.

De igual forma, hay opciones para todo tipo de turista, desde las reservas con cómodas facilidades para la acogida y el desarrollo de actividades, hasta aquellas apropiadas para los más aventureros en busca de destinos menos frecuentados. Bien se puede, incluso, combinar una ardua ascensión a un gigante andino seguida por un apacible descanso en alguno de los muchos spas en torno a termas volcánicas.

Para todos, Ecuador y sus áreas protegidas guardan momentos y rincones fantásticos. Visitándolas se contribuye a su conservación a través de una experiencia inolvidable.

Fuente: Ecuador Terra Incognita, 2010. Ecuador: turismo en áreas protegidas. Ministerio de Turismo, Quito